jueves, 9 de abril de 2009

Vidas pasadas

Hace unos días, me encontraba, en el desván de mi casa, no recuerdo exactamente por que motivo subí, pero empecé a mirar en los viejos baúles, que antaño habían servido a mi familia, como maletas de viaje.
En la mayoría de ellas, sólo había viejas fotos de épocas pasadas, de gente olvidada,….. Ropa desgastada por los años, algunas cartas,…….pero, lo que más llamó mi atención, fue un diario. Se encontraba en uno de los viejos baúles color crema, que estaba situado al fondo del desván, en lo más oscuro de este. El baúl en cuestión tenía una cerradura muy curiosa, al principio no me percaté de ella, pero en cuanto supe que no podía abrir aquella caja por medio de la fuerza bruta, recurrí a ella. Se trataba de una cerradura algo peculiar, nunca había visto algo parecido, tenía forma de mariposa, o por lo menos a mi se me parecía, estaba echa de un metal brillante. Aquella cerradura, no parecía encajar con el resto de la caja, que los años no habían tratado muy bien, esta parecía soportar los años, muy bien. Realmente era hermosa, la talla, la ornamentación, todo era perfecto, pero toda esa perfección no me ayudaba a la hora de abrir aquel baúl, si no, que me lo ponía más difícil. Examiné cuidadosamente, durante unas horas el cerrojo, y llegué a la conclusión de que no era un cerrojo normal y corriente, de esos que tienes que meter una llave, esta parecía ser de esas, que con el relieve de un objeto se abría. ¿Pero qué objeto? No se me ocurría nada que pudiese encajar, creía haber llegado a un callejón sin salida, cuando para mi sorpresa, el colgante de mi bisabuela, se deslizó de mi cuello hasta el suelo, donde lo recogí .Cuando lo tuve en mis manos me di cuenta que aquel corazón era de la forma exacta que pedía el cierre. Apresuradamente me dirigí al arca y coloqué con muchas ansias el corazón dentro de la mariposa. Tardó unos segundos en que el mecanismo reconociera la llave, y por fin abriera el baúl. Allí encontré, a parte del polvo acumulado de años, viejas fotos de mi bisabuela cuando era joven, pero me llamó la curiosidad una de las fotos, en la que estaba junto a alguien, no podía saber de quien se trataba ya que no se podía ver, había un fogonazo de luz, donde debía de estar esta persona , las cámaras de aquella época, no eran muy buenas, por lo que cosas así eran habituales, pero a pesar de que no podía reconocer a nuestro extraño, lo que más me llamó la atención, fue el rostro de mi antepasada, en la mayoría de las fotografías, o no sonreía o tenía un semblante ausente, como si su mente estuviese a cientos de kilómetros de su cuerpo, pero en esta ocasión relucía de alegría, creo que nunca la había visto sonreír de aquella manera, me preguntaba quien era aquel que hacía que ella sonriera de aquella manera.
Nunca llegué a conocerla, pero mi abuela, Tara, me hablaba constantemente de ella, y con todo lujo de detalles, que al final, parecía que la hubiese conocido personalmente. Dejé a un lado la fotografía, y seguí mirando el contenido del arca. Había viejos vestidos de gala, cartas de viejas amigas, y…………si, allí estaba su diario, un arcaico libro con una cubierta negrusca, que tenía el dibujo de una pequeña mariposa.
Mis manos me temblaban, estaba ante un pedazo del pasado, la historia de una de mis antepasadas.
Abrí con mucho cuidado la primera página, en ella había escrito,” Diario de Marianne de fronsac, año 1918”.
Definitivamente era el diario de mi bisabuela, nos os contaré lo que ponía en las primeras hojas de este, ya que no atañen a la historia que os quiero contar, sólo os diré que hablaban de que el diario, el baúl y el colgante, eran regalos de su padre por su décimo sexto cumpleaños, y que los días pasaban de forma aburrida para ella, pero todo cambió la tarde de Diciembre de ese mismo año.
16 de Diciembre de 1918
Querido diario, creo que mi madre, no tiene corazón. Hoy en la mañana, mientras desayunábamos, me comunicó, que el verano próximo, se celebraría la boda, mi boda, la que mi madre muy descortésmente ha organizado con un joven llamado Edward del que yo no tenía conocimiento alguno. No se como pudo hacerme algo así, no deseo estar casada con un hombre al que no amo, sin embargo para mi madre eso no es un pretexto y la boda se celebrará con o sin mi consentimiento. Siento que me encierran en una jaula de oro, de la cual quiero escapar. Mi padre por el contrario intenta persuadirme, de que es la mejor opción, que se trata de un joven bien educado, que posee grandes terrenos, y podrá darme todo lo que quiera, ¿y mi libertad?, ¿eso también puede dármelo?........sin embargo a estas preguntas, mi viejo padre, no encuentra respuestas. No se que debería a hacer, ¿rendirme?, eso nunca.

17 de Diciembre de 1918
Anoche no pude dormir bien, no dejaba de rondarme por la cabeza la idea de escapar, huir de casa. La solo idea de permanecer toda la vida al lado de un hombre al que ni siquiera conozco, me alteraba la sangre.
Al final en la mañana, llegué a una decisión. Mi madre había traído a unas costureras, para que empezaran con el vestido, mientras ella, realizaba las invitaciones y yo ……….sentada en un rincón, ausente, en mis propios pensamientos y en esos pensamientos decidí irme de casa en la noche. Cuando hubo caído el sol, me apresuré a mi habitación, cogí una maleta pequeña, que llené con algo de ropa, y poco más. Ahora te escribo estas palabras aceleradamente ya que me dispongo a escapar. Te llevo conmigo, para que seas testigo de mi fuga.

20 de Diciembre de 1918
Hace días que no te escribo, pero todo a pasado tan rápido, que he perdido la noción del tiempo.
En mi fuga salí por la ventana de mi habitación, me deslicé por la cornisa hasta dar a unas cañerías que habían en el extremo oeste de la casa, me dispuse a bajar por ella cuando uno de mis pies resbaló, y en ese momento pensé que si, que escaparía , pero en forma de espíritu. Me repuse enseguida y continué bajando hasta tocar el suelo firme. Corrí todo lo que pude por el jardín, hasta dar a la calle, una ves en ella, seguí corriendo sin mirar a tras, hasta que me di cuenta que había llegado a una encrucijada de calles y callejones, con poca iluminación, nunca antes de esa noche, había estado por aquel lugar, y por primera vez, sentí pánico. Seguí avanzando, y me percaté que debía de estar en los barrios bajos, ya que habían chicas de la calle, vagabundos,….parecía la doble cara de una moneda, de pronto sin previo aviso, me vi rodeada por tres hombres corpulentos, desaliñados y groseros, que me decían obscenidades. Quise escabullirme, cuando uno de esos individuos me sujetó del brazo cayéndoseme, la maleta con mis cosas al suelo, los otros dos se reían, y yo, al borde de la histeria a punto de gritar lo suficientemente alto de lo que me permitieran mis pulmones y garganta, recibí un golpe en la cabeza cayendo desmayada contra el suelo. No recuerdo que ocurrió después, de desmayarme. Cuando recobré la conciencia, me encontraba en una habitación adornada lujosamente, mi cabeza me dolía terriblemente, ¿qué era lo que había ocurrido después de caer y perder el sentido? y ¿dónde me encontraba ahora?, ¿sería que uno de esos agresores había mancillado mi honor? ¿Estaba de vuelta en mi casa?, a todas estas preguntas tuvieron respuesta cuando la puerta de aquella habitación comenzó a abrirse y tras ella un joven, de piel mortecina, con ojos oscuros como la misma noche y un pelo color del trigo, que le caía caprichosamente sobre los hombros, hizo su entrada en aquella habitación ahora nada hermosa comparado con aquel ángel que se dirigía a mi. Con una sonrisa me acarició el rostro, su mano helada, pero suave como la seda, me hizo estremecer, pero el no dejó de sonreír. Cogió una silla y la colocó junto a la cama, se sentó en ella, y me preguntó muy cortésmente como me encontraba, que llevaba durmiendo dos días y que lo tenía preocupado. Estaba algo sorprendida, y lo único que pude decirle fue precisamente lo que menos quería saber en aquel momento, que era lo que había ocurrido esa noche, y si ¿esos hombres habían abusado de mí?, ¿me encontraba de nuevo en mi casa y por consiguiente debía casarme por conveniencia? Su rostro palideció aún mas, si es que eso era posible, y ahora tenso, me contestó, que yo estaba a salvo, que esas alimañas nunca más volverían a hacer daño a nadie. Con eso ¿se refería a que estaban en la cárcel? , como siempre yo y mis preguntas. Después, recuerdo que me acompañó a una salita que había en el piso de abajo y allí me dispuso un almuerzo, el se sentó a mi lado, pero no probó bocado. Mientras comía me iba informando. El joven se llamaba Erick, y me encontraba en su casa, en la que vivía el solo. Aquella noche, pasaba por el lugar de los hechos ya que es un atajo hasta llegar a su residencia, y al verme, no pudo negarme auxilio y así me rescató. No quiso dejarme en un hospital, ya que se percató de que estaba huyendo, así que me trajo a su casa. Realmente estaba avergonzada, me sonrojé y agaché la cabeza. Él volvió a sonreír y me dijo que no me delataría siempre y cuando no estuviera en peligro. Eso me alegró. Le contesté que en cuanto terminara me iría y dejaría de causarle molestias, pero ante esta respuesta, su rostro se entristeció, me cogió de las manos y mirándome a los ojos, me susurró, que podía quedarme el tiempo que hiciese falta, que estaba contento de tenerme ahí, y claro, no pude negarme. Definitivamente este ha sido un día muy largo, debería acostarme.

21 de Diciembre de 1918
Hoy a sido un día hermoso, se acerca noche buena y todo se viste de blanco en las calles, a veces, pienso en mis padres y si estarán preocupados, pero enseguida me olvido cuando veo el rostro de Erick. Hoy hemos estado en la biblioteca de su casa. Posee grandes ejemplares. No pude resistirme a coger alguno de aquellos libros y sumergirme en el, mientras el entonaba una sonata a piano y así trascurrió parte de la mañana y la tarde. Cuando levanté la vista del libro y mirándolo, le pregunté si era judío, ante esta pregunta repentina y un poco descortés de mi parte, el se echó a reír y entre la risa, me dije que no, que por que lo preguntaba. La verdad es que no tenía adornos navideños, a pesar de que estábamos tan próximos a fechas señalas. Erick se levantó me tendió la mano y me dijo que saliéramos a comprar algunos para la casa. Corrí a tenderle mi mano, cogimos los abrigos y salimos a la calle ahora oscura, recorrimos varias tiendas y encontramos tantas cosas hermosas, realmente me encontraba feliz, no conocía a mi encantador salvador, pero los días a su lado eran maravillosos. Esta misma noche vimos a un policía que colocaba un cartel en la pared, el cartel era mi retrato, mis padres me andan buscando. De pronto volví a sentir miedo, pero Erick me sujetó, me estrujó contra su pecho, y me murmuró, que no me moviese o llamaría la atención. En cuanto me calme, me cogió de la mano y corrimos calle a bajo hasta llegar a la residencia, una vez dentro, no hizo ningún comentario durante un buen rato, hasta que por fin habló y me dijo que volviera, que seguro estaban preocupados por mi, que era lo mejor. No puedo creer lo que mis oídos estaban escuchando, yo no quiero irme, por primera vez en mucho tiempo volvía a ser feliz. No pude contener mis lágrimas por mucho tiempo y así afloraron en su presencian. En mi llanto le dije que no quería volver o me casarían con un hombre al que no amo, que era infeliz, que quería estar con él. Erick me abrazó y sin decir ni una palabra me cogió en brazos y me llevó a la habitación, en ella, me dijo que descansara y se marchó…….yo……siento que soy feliz…….cuando estoy con él.

22 de Diciembre de 1918
Hoy me he quedado todo el día en mi habitación, y Erick no ha entrado.

23 de Diciembre de 1918
Cuando me desperté, oía fuera en la calle a un pregonero que anunciaba que el caballero Edward Drake se había vuelto a prometer, esta vez con una joven Italiana. Tan pronto se ha enterado que he desaparecido, se ha prometido con otra, pues que le vaya bien.
Bajé las escaleras a toda prisa, y junto al piano se encontraba Erick, desolado, triste. Me dirigí a él, y con el valor del que dispuse, le comuniqué que el que iba a ser mi futuro marido se había prometido a otra, que ya no tenía motivos para seguir huyendo y por consiguiente seguir en su casa. Me di media vuelta, y me dirigí de nuevo a las escaleras, cuando sin previo aviso me vi rodeada por unos brazos gélidos. Erick me abrazaba como si fuera la última vez que nos volveríamos a ver, y así se despidió de mí. Diciéndome un único adiós. Me volví a dar la vuelta pero el ya no estaba.
¿Por qué me siento tan mal?, realmente no quiero abandonarlo, ¿cuándo fue que me dí cuenta de estos sentimientos?.

24 de Diciembre de 1918
Ya he recogido mis cosas y me dispongo ha salir del único lugar donde he sido feliz de verdad. A pesar de que hoy es un día en el que la gente que se quiere se reúne y celebran juntos el nacimiento de nuestro señor, yo, sin embargo, no encuentro razones para estar feliz.

25 de Diciembre de 1918
Hoy es navidad. He regresado a casa, mis padres están disgustados conmigo y me echan en cara lo de Edward. No oigo más que reproches. He vuelto al lugar donde más infeliz soy.

26 de Diciembre de 1918
No puedo más, este lugar me asfixia, y ahora estoy en boca de todos, muchos dicen que soy una libertina, descarada,… y otras tantas cosas que no me atrevo a escribir. En lo único que pienso es en Erick, en sus ojos, el tacto de su piel, su aroma…..No puedo seguir más aquí debo encontrarlo y decirle lo que siento. Esta noche volveré a repetir la hazaña que hice hace ya varios días, me vuelvo a escapar, y a empezar una nueva vida, con Erick, o…….sin él.

27 de Diciembre de 1918
Estoy demasiado nerviosa, me tiemblan las manos aún de la emoción. Si, ayer me escapé, y corrí, esta vez con un rumbo fijo, el lugar donde estaría mi amado. Una vez llegado a su puerta esta estaba abierta y en la entrada estaba él, mirándome. Pero antes de que pudiese decirle algo, el ya me estaba abrazando, me abrazaba tan fuerte que sentí que podía deshacerme entre sus brazos. Me condujo al interior, y una vez allí aún sin decirnos nada, sus manos se posaron a cada lado de mi rostro, y sus labios rozaron los míos, eran igual de fríos que sus manos, pero nunca experimente igual sensación en mi vida. Me cogió en brazos como ya lo había hecho una vez, y me dejó sobre la cama, que había sido una vez mi habitación. Me volvió a besar y se marchó por la puerta sin antes decirme que volvería. A la mañana siguiente, sentí algo de frío, y cuando abrí los ojos, para mi sorpresa, estaba acurrucada en el pecho de Erick. Me acariciaba el pelo, mientras entonaba una dulce nana. Me incorporé y vi algo distinto en el, sus ojos no me parecían tan oscuros como la primera vez que los vi. Ahora eran color miel. La mañana trascurrió de forma tranquila, pusimos los adornos que compramos la noche, que……..bueno, ya no es importante, cociné un estofado, y tenía en el horno unas galletas recién hechas. Pero…….creo que no lo vi llevarse nada a la boca, bueno supongo que serán cosas mías y mi entusiasmo por todo.

28 de Diciembre de 1918
Apenas salimos de día, nos quedamos en casa, leyendo, tocando el piano, pero cuando cae la noche salimos, y recorremos las calles como una pareja de verdad, de hecho hoy, un fotógrafo callejero nos ha hecho una foto, el rostro de Erick, no se ve en el, pero aún así, es un bonito recuerdo. Esa misma noche algo cambió. Nos encontrábamos en una de las callejuelas paralelas a nuestra casa, cuando, unos individuos salieron de entre las sombras. Con cuchillo en mano exigiéndonos dinero. Yo me asusté, pero Erick muy serenamente, le dio la cartera y todo lo que llevaba encima, pero no se contentaron con eso, si no que querían más, me querían a mi, uno de ellos me sostuvo de las manos, el otro amenazaba a Erick, pero este había desaparecido, y en un abrir y cerrar los ojos, vi….vi…...dios…….., nunca he estado tan asustada, no se muy bien, lo que vi, ni se si quiero saberlo, pero Erick no era el mismo, se había convertido…no se muy bien como describirlo era como un animal, que se alimentaba de su sangre…..Perdí el aliento y me desmayé, cuando volví en si, estaba de vuelta en casa…….no se muy bien si lo que vi fue real. Erick no se ha acercado a la habitación, y la verdad no se si quiero que lo haga.

29 de Diciembre de 1918
No se……., los recuerdos de una vida pasada, una vida en la que el no estaba, me resultaba doloroso, y sin embargo ahora me perturba la idea de si tomé la decisión adecuada al decidir estar con él. Ayer en la noche justo cuando intentaba conciliar el sueño, unos golpecitos en la puerta, casi inaudibles, me pusieron sobre aviso. Me incorporé y con voz temblorosa, permití que el ser al otro lado de la puerta, pudiera pasar.
Erick estaba acongojado, no se atrevía a mirarme a la cara y sus palabras temblorosas, casi susurros, me estremecieron, a pesar que seguía cubierta por las mantas de la cama. Por fin, me miró a los ojos…….La luna se reflejaba en ellos, color miel ahora vidriosos, por las lágrimas que derramaba, sentí que quería llorar con él, fundirme con todo su ser. No recuerdo exactamente que era lo que intentaba contarme esa noche, sólo conseguí entender que se veía como a un monstruo, pero… ¿un monstruo sería capaz de salvar tantas veces a una persona? Aquel ser no era para nada eso a pesar de lo que haya podido ver. Me levanté de un salto de la cama y corrí hasta el, me lancé a sus brazos que aunque sorprendido, me los extendió sin vacilar. Aquel abrazo me pareció que duró eternamente, no podía escuchar su corazón, a pesar de ello, sus manos aquella noche, sus labios, sus ojos,…me expresaron con total claridad que para él, yo era la única. Creo que mis padres nunca abrían aprobado lo que hice la pasada noche, incluso yo, al recordarlo, me avergüenzo, pero jamás cambiaría, ni por un segundo esa noche.

El diario terminaba aquí. No puede ser, ¿que ocurrió con Erick y mi bisabuela?, ¿siguieron juntos?..........Buscaba entre las páginas, y no encontraba nada, espera, un sobre se había caído de entre las páginas. Me disponía a leer su contenido, aunque no sabía si quería saber lo que había en él. La leí, y sus palabras dieron paz a mi corazón agitado. Que, ¿qué ponía?, se podría decir que es un secreto entre bisabuela y bisnieta, pero si os diré algo, a pesar de que se casó y tuvo una hija, aunque no se conoce muy bien quién fue su marido y no hay constancia de él por ninguna parte, me gusta creer que fue con Erick, su gran amor, y aunque ella explicaba que tomó grandes decisiones, no se arrepintió de ninguno y a pesar de ello, sabía que él seguiría velando por ella y por su familia. Ella demostró que incluso los malditos saben amar.

3 comentarios:

MININA dijo...

OYIE ESTA MUY HERMOSO LO QUE ESCRIBISTE ME ENCANTO EMPEZE A LEERLO Y POCO POCO ME FUE JALANDO LA HISTORIA A QUERER SABER MAS.. FELICIDADES CON RAzon quedaste entre los tres primeros lugares es una historia preciosa....
SALUDITOS...................

isthar dijo...

Hola, felicidades, es una historia preciosa y muy bien narrada.
Te envío un gran abrazo. Besos Isthar

Miguel Escalona dijo...

Felicidades por compartirlo