domingo, 5 de abril de 2009

Lorelei

Desearía conocer el motivo
de una tristeza nacida en mi corazón,
es el espíritu de una antigua leyenda
que ha agitado y removido mi pasión.

El aire es frío en el crepúsculo
y apacible en fluir del Rhin.
De la puesta de sol toma algunos brillos
y da a la montaña una extraña visión.
El alta cima aún brillante
se muestra entronada por el sol,
una sirena perdida en su ensueño
entonaba ignorante su dorada voz.
Con el dorado peine acariciaba
su cabello y también una canción.
Ecos que conducen melancolía
aunque llenos de una poderosa atracción.
El pescador la oyó, quedó cautivo
entre anhelos de deseo y amor.
Él, cegado, no ve las rocas,
él mira, ve a la dama de la canción.
Y ahora, las salvajes aguas se levantan
y el hombre y el bote llegan a su fin.
Y esto es lo que con su canción ha probocado
la sirena Lorelei con melodiosa voz.
Lorelei(1823), de Heinrich Heine.